El control de presencia es esencial. La cuestión es qué es mejor, sistemas biométricos o sistemas flexibles.

Por todos es conocida la época de la industrialización, pues gran parte de lo que hoy en día somos, laboralmente hablando, se lo debemos a esta etapa. La industrialización se produjo en la segunda mitad del siglo XIX. El aumento de las plantillas de empleados para hacer frente a todo lo que demandaba la población, dio pie a la creación del reloj de fichar, con el fin de controlar la jornada laboral de los empleados.

Por aquel entonces, el reloj de fichar era aparatoso y grande, y se situaba a la entrada de la fábrica o lugar de trabajo. El objetivo de este aparato era el registro del comienzo y el final de la jornada laboral de los empleados. Los primeros relojes de fichar grababan la hora de entrada y salida en un cartón.

Poco a poco las máquinas de fichar fueron modernizándose. Actualmente, para hacer frente a los requerimientos de la Inspección de Trabajo, pocas son las empresas que no cuentan con un reloj de fichar para controlar la jornada laboral de los empleados.

Hasta hace poco, el sistema más utilizado era el biométrico. Los tiempos cambian y hay que adaptarse, ahora, tanto empresas como empleados, buscan más flexibilidad.

Aunque a día de hoy, aún hay gente reacia a dejar de utilizar los sistemas biométricos, porque creen que son mucho más fiables, es cierto que no es así. A continuación os contamos los inconvenientes de utilizar sistema biométrico como forma de control de la jornada laboral.

Inconvenientes de utilizar sistema biométrico para controlar la jornada laboral

  • Los sistemas biométricos no son flexibles. Tener un lector de huella digital supone que los empleados tienen que trabajar en la empresa sí o sí, o bien, los empleados tendrán que ir a la empresa a fichar y al acabar la jornada volver para fichar de nuevo la salida.
  • Invasión de la privacidad. Cuando se utilizan los rasgos faciales, imágenes o la huella dactilar los empleados se sienten invadidos. En muchas ocasiones se instalan sistemas biométricos por falta de confianza en los empleados, lo que puede traducirse en una gran desmotivación por parte de los empleados.
  • Falta de información. Los empleados no conocen las horas que llevan trabajadas, tan solo lo conoce el administrador del sistema, por lo que siempre tendrán la incertidumbre de si han cumplido o no con la jornada.
  • La detección de la huella o los rasgos faciales no siempre se produce a la primera. Factores ambientales pueden dificultar que el aparato lea correctamente, por lo tanto no son tan fiables como se cree.

Alternativas al sistema biométrico para el control de presencia

Los avances en la tecnología han permitido que se desarrollan sistemas de control de presencia como Sesame. Con Sesame los empleados tendrán total flexibilidad. Cada vez son más los trabajos en los que hay que desplazarse para reuniones, instalaciones, visitas a los clientes… La aplicación móvil permite realizar fichajes en cualquier lugar y además se geolocalizan, el administrador podrá conocer dónde está el empleado.

Los empleados realizarán sus fichajes a través de una combinación numérica privada, y podrán hacerlo desde la tablet, el móvil o el ordenador. Además, en todo momento tendrán constancia de las horas trabajadas y los días libres, al igual que lo sabrá el administrador.

Toda la información que se recoge en Sesame es en tiempo real, por lo que podrás ver quién está trabajando y quién no.

¿No es genial? Apuesta por un control de presencia flexible y deposita toda la confianza en tus empleados. 

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